El grupo es quizás el lugar ideal para sacar partido a un proceso de desarrollo personal. Somos seres sociales, y evolucionamos psicológicamente perteneciendo a diferentes grupos a lo largo de nuestra vida (en el colegio, en el trabajo, en el deporte, etc.), y es precisamente en esa interacción con los demás donde crecemos, disfrutamos, aprendemos, satisfacemos necesidades… y también sufrimos. En los grupos se pone en juego constantemente la identidad de cada uno de sus miembros y del propio grupo, y ello nos enriquece, pero también genera muchos conflictos al tiempo que nos da la oportunidad para enfrentarlos y solucionarlos.
Un Grupo de Crecimiento Personal se puede definir como un espacio de seguridad y respeto, que adecuadamente protegido y dirigido por un coordinador y terapeuta de grupo, permite sacar partido a nuestro ser social sin perder de vista nuestra individualidad.
No es un grupo de terapia, aunque tenga muchos aspectos en común con éste y pueda ser un espacio muy terapéutico, ya que las personas que participan en él lo hacen con el objetivo del crecimiento personal, no con el objetivo de superar un trastorno psicológico.
Son muchos los beneficios para los participantes, pero la simple expresión en un entorno de apoyo y aceptación de sentimientos y experiencias que en nuestra vida cotidiana guardamos para nosotros es en sí mismo liberador y gratificante, y hace que aumente la auto-estima, la seguridad en nosotros mismos y nuestro bienestar emocional en general. Igualmente, escuchar los diferentes puntos de vista y experiencias de vida de los demás miembros del grupo también nos enriquece y amplía la perspectiva de nuestra propia vida. El solo hecho de dar apoyo y comprensión a otros nos hace sentirnos valiosos, útiles y que formamos parte de algo que vale la pena cuidar y potenciar.
El coordinar y terapeuta de grupo fomenta la participación de todos los miembros y encauza las sesiones de manera creativa y provechosa para que sean atendidas las propuestas y demandas específicas de cada persona y las demandas globales del propio grupo. Cada cual comparte con el grupo libremente sólo aquello que desea, y trabaja lo que libremente él mismo elije que quiere trabajar. Los grupos son reducidos (6 a 12 personas), lo que cual permite la participación de todos los asistentes.
Todas los temas, dinámicas y los ejercicios grupales que proponga el coordinador y terapeuta de grupo están orientados a facilitar el descubrimiento de los bloqueos que nos hacen sufrir en ciertas situaciones de nuestra vida, así como poner en marcha los recursos propios para crear nuevas formas de abordar y manejar momentos y situaciones difíciles.